Malos hábitos que van del trabajo a la familia

 Las personas que tienen malos hábitos y que son mal educadas en el trabajo, suelen comportarse de la misma manera estando con su familia.

 La tensión que esa actitud provoca en el trabajo, al ser replicada en casa puede provocar problemas con la familia, en la relación matrimonial e incluso en los puestos laborales de los cónyuges.

 Al ir a casa con estrés, distraídos o de malas, las personas mal educadas obligan con su comportamiento a que sus parejas terminen subsidiando y atendiendo sus responsabilidades, lo que puede repercutir en su propio desempeño laboral.

 Para detener esta mala actitud en el trabajo, se necesita descansar y observar con otros ojos las situaciones que se presenten, ya que si no hay optimismo y una buena actitud puede crearse un efecto dominó que afectaría a la familia.

 Se señala que una atmósfera tóxica en el trabajo, provocada por la falta de civilidad del empleado y el estrés, puede causar daños en otros aspectos de su vida, alejarse del equipo de trabajo y que se pierda la comunicación.

Los especialistas recomiendan a las empresas tener pláticas de ayuda para sus empleados, y buscar apoyo de especialistas en caso de que muestren un mal comportamiento que afecte el ambiente de trabajo. Una de las opciones que pueden implementarse es el Coaching, como una forma de mejorar el desempeño y el clima laborar.

 Siempre será mejor disfrutar de tu actividad profesional independientemente de los retos y adversidades que conlleve, así como de poder equilibrarla con tu vida personal y familiar en plena armonía.

 Una persona con mala actitud en el trabajo, primero la aprendió en casa, así que mas bien las actitudes van de inicio de la casa al trabajo. Sin embargo se pueden adquirir hábitos en el trabajo y llevarlos a la casa, por ejemplo, orden, limpieza, tener objetivos y actuar para lograrlos con acciones concretas que te lleven a eso, buena atención, valores como perseverancia, tenacidad, y los que tenemos en BYS.

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