Hábitos que alejan a la gente

Existen hábitos que simplemente hacen que otras personas se alejen. Sin embargo, todos también tenemos características que pueden molestar a los demás.

Aquí te decimos cómo reconocer si los tienes y la manera de deshacerte de ellos para siempre.

 

Eres negativo
Todos hemos estado cerca de este tipo de personas. Se quejan y se quejan, hablan de sus vidas y lo mal que están, quieren decirte todos los detalles de su desgracia.

Si las quejas son la constante en tus temas de conversación, entonces eres un poco pesimista. Toma nota de cómo inicias conversaciones con tus colegas. Otra señal de que eres así es cuando las personas te ven y suspiran o lo primero que te preguntan es ahora qué va mal en tu vida.

¿Cómo lo puedes detener? Este hábito es uno de los más simples y a la vez complicados de arreglar. La parte sencilla es que lo único que tienes que hacer es dejar de hablar de cosas deprimentes. Trata de empezar a notar cosas buenas cada vez que quieras quejarte de algo.  Si te quedas atorado en el tránsito, observa las cosas lindas del camino y habla de eso con tus colegas.

Existen maneras para contrarrestar el pesimismo. Encuéntralas y cambia tu conversación.

 

No dejas de hablar
¿Alguna vez has estado cerca de una persona que no se calla? Tal vez fue un jefe, un compañero o incluso un pasajero de algún transporte público.

Otra señal clara es que las personas se mantengan de pie cuando hablan contigo, un claro signo de lenguaje corporal que muestra el deseo de no pasar más del tiempo necesario en la conversación.  Fíjate si en tus charlas diarias dominas la mayoría de la conversación.

La solución es sencilla: deja de hablar. Puedes empezar por escuchar más lo que otros tienen que decir y hablar por turnos durante las juntas. Pon atención a las opiniones de los demás. Prueba contar hasta tres en tu cabeza antes de empezar a hablar y asegúrate de no estar ahogando otras voces en las conversaciones.

Un poco de práctica te ayudará a deshacerte de este molesto hábito y te permitirá ganar amigos.

 

Eres distraído
Todos tenemos cosas importantes que hacer, toma nota de las veces que preguntas de qué se está hablando ya que es una gran señal de que no estás poniendo atención a los demás. Si eres un distraído digital constante, debes tratar de dejar tus dispositivos en casa cuando tengas que atender una reunión importante.

Puede ser muy difícil desconectarse, pero ganarás más conexiones humanas necesarias para tener relaciones sanas y felices. Olvida por un rato los distractores y reconéctate con los individuos, dándoles la atención que merecen.

 

Eres condescendiente 
Ser condescendiente es un hábito terrible que aleja a las personas.

Fíjate bien en cómo tratas a los demás. ¿Los ayudas o sólo los critican porque no hacen las cosas como tú? ¿Das consejos que nadie te pide? Si estos patrones te suenan familiares, es necesario que cambies tu perspectiva.

En lugar de dar consejos a todos, sólo ofrécelos cuando te los pidan. Mantente en el tema que se te pidió y no ofrezcas un consejo más amplio de lo necesario.  La próxima vez que alguien cometa un error trata de enseñar en lugar de reprender.

La paciencia y la compasión te ayudarán a eliminar este horrible hábito.

 

No eres sincero 
La gente se da cuenta cuando alguien es falso. No hay nada de malo en tener una opinión o perspectiva que no vaya con la mayoría de las personas. No tienes por qué fingir que piensas como los demás sólo para encajar en un grupo. Es mejor ser amable, pero honesto, que pretender.

La mayoría de las personas que no son sinceras suelen serlo porque son inseguras o son condescendientes.

Lo cierto es que la mayoría de las personas disfrutan de un desacuerdo saludable para conocer otras perspectivas u opiniones. No tienes que ser grosero al momento de mostrar tus ideas, pero no está mal ser sincero al mostrar tu punto de vista.  

Una gran manera para empezar a superar este hábito, si aún temes mostrar tu perspectiva, es simplemente no ofrecer tu opinión.  Puedes empezar usando frases neutrales como “Eso es interesante” y dejarlo ahí hasta que tengas la suficiente autoconfianza para ser auténtico.

Lo más importantes es dejar de fingir que estás de acuerdo con algo o decir sí a cosas que realmente no quieres hacer. Atrévete a ser tú mismo.

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