¿Qué es y qué hace un laboratorio de calibración?

 

Un laboratorio es un lugar físico que se encuentra especialmente equipado con diversos instrumentos y elementos de medida o equipos, en orden para satisfacer las demandas y necesidades de experimentos o investigaciones diversas, según el ámbito al cual pertenezca el laboratorio en cuestión claro está. También es muy común que las escuelas o  universidades cuenten con un laboratorio en el cual se realizan prácticas u otros trabajos relacionados exclusivamente con un fin educativo.

La característica fundamental que tiene cualquier laboratorio es que las condiciones ambientales estarán especialmente controladas y normalizadas con la estricta finalidad de que ningún agente externo pueda provocar algún tipo de alteración o desequilibrio en la investigación que se lleva a cabo, asegurándose así una exhaustiva fidelidad en términos de resultados. La temperatura, la humedad, la presión atmosférica, la energía, el polvo, las vibraciones, el ruido, entre otros, son las cuestiones sobre las cuales más hincapié se hará, para que estén absolutamente controladas y no se alteren los resultados.

Existe una gran diversidad de laboratorios, entre los más destacados se cuentan: el laboratorio clínico, que es aquel en el cual se llevan a cabo análisis clínicos que tienen como meta la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades. Luego están aquellos orientados al estudio y descubrimiento de algún tipo de evidencia científica como son los biológicos y químicos y finalmente están los laboratorios de calibración.

En un laboratorio de calibración, lo que se realiza es un proceso de comparación de los valores obtenidos por un instrumento de medición con la medida correspondiente de un patrón de referencia. De acuerdo a la norma NMX-Z-055-IMNC-2009, la calibración es “una operación que, bajo condiciones especificadas, establece en una primera etapa, una relación entre los valores y sus incertidumbres de medida asociadas obtenidas a partir de los patrones de medida y las correspondientes indicaciones con sus incertidumbres asociadas, y en una segunda etapa, utiliza esta información para establecer una relación que permita obtener un resultado de medida a partir de una indicación”.1

De esta definición se puede deducir que para calibrar un instrumento, se necesita disponer de uno de mayor precisión o mejor clase con la finalidad de obtener resultados confiables. Esto se realiza mediante una cadena ininterrumpida y completamente documentada de comparaciones hasta llegar al patrón primario, que constituye lo que se conoce como trazabilidad.

 

Elaboró: Ing. J. Jesús Reyes Pérez

 

 

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