¿Qué es la disciplina?

 

La palabra disciplina proviene del latín “discipulus” y esta significa poner orden para poder llevar a cabo un aprendizaje a largo o mediano plazo.

Se puede disciplinar absolutamente cualquier conducta e incluso sirve para poder moldear la conducta y conseguir aquello que nos proponemos.

El proceso de disciplina requiere de esfuerzo, ya que puede ser intenso. La disciplina requiere de orden para realmente conseguir un aprendizaje o el efecto deseado y cuando no se realiza en ese orden, el resultado por supuesto no ocurre o se demora, en estos casos, se recomienda tener un tipo de sanción o estipular las medidas “disciplinarias” necesarias de acuerdo a los ámbitos en los que se pretende aplicar disciplina.

La disciplina no solo es impuesta por agentes externos, si no que el sujeto puede ejercerla sobre sí mismo, esto se conoce como autodisciplina. La autodisciplina es la habilidad que tienes para tomar acción, sin importar tu estado emocional. Imagina lo que podrías lograr si pudieras simplemente seguir tus mejores intenciones sin importar la situación.

La autodisciplina te ayuda a motivarte ya que al aferrarte a aquello que pretendes lograr simplemente lo harás. La autodisciplina te convierte en una persona mucho más eficaz ya que ésta se armoniza con otras cualidades como la pasión, la planeación, el enfoque y la perseverancia para lograr las metas específicas que te propongas.

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